Fracaso escolar… ¿Qué hacer para evitarlo?

¿Qué tienen en común Bill Gates, Jim Carrey, Henry Ford, Pablo Picasso, Albert Einstein, Winston Churchill, Will Smith, Walt Disney y Thomas Alva Edison? La respuesta es: Todos la pasaron mal en la escuela. Es interminable la lista de grandes personajes que registran en sus biografías historias de sufrimiento y fracaso escolar que posteriormente se tornaron en éxitos maravillosos.

Al niño Thomas Edison lo recibió llorando su madre a los ocho años con un mensaje donde su maestro lo calificaba de “alumno estéril e improductivo”, sería ella quien se haría cargo de su educación, ante el rechazo del sistema educativo; y, juntos descubrirían su curiosidad y amor por la ciencia. Posteriormente patentaría más de mil inventos, entre ellos el fonógrafo, la bombilla incandescente, la distribución eléctrica y las baterías de hierro-níquel. ¡Que equivocado estaba ese maestro!

Pablo Picasso expresó en alguna ocasión: “No piensen que no intenté aprender en la escuela. Me esforcé mucho. Empezaba, pero de inmediato me sentía perdido”. Afortunadamente su padre descubrió su talento artístico y lo alentó a desarrollar lo que posteriormente se convertiría en el motor de su vida y daría lugar a sus espectaculares obras.

Las biografías nos muestran que en todas las épocas los estudiantes que encuentran soluciones de manera diferente, que tienen otro ritmo; los curiosos y movidos, los que tiene dificultades para focalizar su atención; son por lo general discriminados. ¿Qué hizo que los personajes antes mencionados desarrollaran estas historias de éxito? En todos los casos, hay factores fundamentales: Existió alguien que creyó en ellos, descubrieron algo que los apasionaba, aprendieron a ser fuertes y tuvieron grandes sueños.

En estos tiempos de inmediatez y competitividad; donde los estudiantes se ven forzados a hablar por lo menos dos idiomas, seguir exigentes bachilleratos, tener cientos de amigos en redes y por supuesto a verse ¡muy bien!; el hecho de no poder cubrir tantas expectativas, hace que la ansiedad y la depresión visiten muchísimos hogares y ataquen incluso a los más pequeños.

Originalmente nuestro colegio surgió para cubrir la necesidad de los estudiantes con TDA y TDAH pero hoy nos dedicamos casi en la misma proporción a aliviar dificultades emocionales, fruto en muchas ocasiones de este molde de perfección y exposición que presentan los grandes colegios de Lima. Recibimos alumnos muy inteligentes, pero con antecedentes desconcertantes de bajo rendimiento escolar o inestabilidad emocional.

En el Rousseau estamos convencidos que nuestros alumnos son diamantes valiosísimos que el sistema por algún motivo dejó ir y muchas veces maltrató. La principal misión al recibirlos es recuperar autoestima y seguridad, para que luego puedan formar una personalidad con mayor atención, perseverancia, motivación, organización, fortaleza y empatía. En este segundo hogar se da la bienvenida a la diversidad y a la tolerancia, se intenta en todo momento trasmitir amor y pasión por las cosas, para que cada uno pueda descubrir su propósito y soñar en grande. Veintisiete años de exitoso trabajo nos dan la razón; nuestros ex alumnos y alumnos siempre fueron y son ¡MENTES BRILLANTES!

¿Podemos ayudarte?

¿Desea mas información?

Leave a Comment